ENTREGA DEL PEREJIL DE PLATA AL
ATENEO DE SEVILLA
La Presidenta de la Diputación de Huelva y de la "Fundación
Zenobia-Juan Ramón Jiménez", ha hecho entrega
al Ateneo de Sevilla del Perejil de Plata, máxima distinción
que la Fundación concede a las personas e instituciones que
destacan en la divulgación y exaltación de la gran
obra literaria de Juan Ramón Jiménez.
El acto de entrega del preciado galardón tuvo lugar el día
28 de octubre de 2009 en la Iglesia de Santa Clara, de Moguer, de
acuerdo con el protocolo normalmente establecido.
Don Juan José Oña, Delegado Provincial de Cultura
de la Junta de Andalucía en Huelva, intervino en primer lugar,
con las siguientes palabras:
De nuevo nos damos cita en este lugar que suma, a sus resonancias
históricas, los ecos de citas literarias, actividades y reconocimientos
en torno a las vidas y obras de Juan Ramón y Zenobia, de
Zenobia y Juan Ramón.
Un año más repetimos el rito, tantas veces celebrado,
de la entrega del Perejil de Plata. Un reconocimiento agradecido
de la Fundación, a aquellas personas o Entidades que contribuyeron
de algún modo al estudio y difusión del universo juanramoniano.
Es así como esta Institución, con excelente criterio,
quiere recordar la concesión del premio Nóbel de literatura
al ilustre moguereño aquél 25 de octubre de 1.956.
En esta ocasión, ese reconocimiento recae en el Ateneo
de Sevilla, Institución creada en 1887 y que, durante mucho
tiempo, fue centro de la actividad cultural e intelectual de la
capital hispalense. Sus méritos, amén de otros muchos,
haber servido de estímulo para el despertar de la vocación
poética de Juan Ramón; por poner al servicio del poeta
adolescente, la atmósfera, las herramientas (libros fundamentalmente)
y la presencia de personas notables que ayudaron a canalizar hacia
la Poesía el genio creativo de Juan Ramón.
Esto ocurría entre 1896, en que un Juan Ramón
de 15 años llega a Sevilla casi a la vez que el otoño,
y 1900 en que se marcha a la capital del reino a vivir su primera
aventura madrileña.
Los tres cursos anteriores los había pasado interno
en el colegio S. Luis Gonzaga del Pto. De Sta. María, del
que siempre guardo malos recuerdos; hasta el extremo de atribuirle,
en alguna medida, la razón de su cambio de carácter.
Decía de sí mismo años más tarde "desde
que yo me acuerdo, cuando estoy solo, me miro pensativo, ceñudo,
melancólico"; y ello frente al niño risueño
que su madre le aseguraba había sido. Abundando en lo mismo,
en carta a Graciela Palau de Nemes, le decía "me veo
con mi fantasía infantil asesinada y enlutada por la enseñanza
jesuítica, porque yo entonces soñaba con cosas bellas,
pero creía que no valía la pena escribirlas."
Cuento esto para que intentemos imaginar el cambio que debió
suponer para el poeta, pasar del ambiente represivo del internado
a la atmósfera de libertad que podía respirar en la
Sevilla de aquel tiempo.
Estos años vividos en Sevilla son, a mi parecer, de
una gran importancia para la vida y la obra de nuestro Poeta. Allí
adquiere los conocimientos que le permiten abrazar su verdadera
vocación y cimientan su compromiso estético. Y allí,
conoce a las personas, encuentra información y vive las experiencias
sobre las que habrá de fraguar su compromiso ético.
Juan Ramón estudia pintura con el pintor gaditano Salvador
Clemente que, si bien le enseña los primeros pasos del oficio,
no consigue inculcarle la pasión imprescindible para entregarse
a ella. Muy al contrario, parece que fue la peculiar personalidad
del maestro, uno de los motivos del posterior desinterés
por sus enseñanzas.
De su mano conoce el Ateneo, los ambientes literarios y la
bohemia sevillana, en cuyo tránsito cuenta con un guía
de excepción: Fernando Villalón, quizás el
único amigo de su etapa en el Pto. De Sta. María.
No sé que relación establece Juan Ramón
con esa bohemia, y aunque es seguro que participo de ella y visitó
los lugares de diversión donde esta se movía, no imagino
al poeta entregado a la juerga y a la disipación a cuyas
practicas -y a sus practicantes- dedicó el poema titulado
A Varios ¿Amigos?
Vosotros que tenéis los corazones
podridos del placer y de la orgía,
y que pasáis un día y otro día
entregados al ocio y las pasiones,
sin conciencia, ni dignas ambiciones,
y sin fe, que es la luz que al alma guía,
¿ impíos os burlasteis de la mía,
porque alentaba ensueños e ilusiones ?
Semejáis charca inmóvil, cenagosa;
yo soy torrente de agua impetuosa,
y vuestro vil escarnio no me inquieta;
¡ infelices ! os miro con desprecio
¡ Superior a vosotros yo me aprecio
tan sólo con soñar en ser poeta !
El Ateneo centra, durante esos años, gran parte de la
vida de Juan Ramón en Sevilla.
Allí conoce a casi todos los que componen la intelectualidad
sevillana del momento. Entre otros muchos, a José Velilla,
Luis Montoto, Enrique Redes, Timoteo Orbe
Allí charla, participa en tertulias, interviene en discusiones
sobre los temas más diversos.
Allí lee a nuestros autores clásicos y a los
poetas del XIX; cancioneros, periódicos, revistas
y
todo lo que pudiese saciar su inagotable sed de conocimientos; todo
lo que sirviese para formarse como poeta, vocación que ya
debía sentir crecer en él; todo lo que pudiese informarle
sobre los acontecimientos de su tiempo.
Y también allí, en las mesas de la biblioteca del
Ateneo escribió los primeros poemas, nacidos ya desde la
intención de ser publicados. De aquellas fechas es este fragmento
del poema
Por que mi vida no es verdad
Ya todas las despertadas orillas se llenarán,
desde Sevilla a Sanlúcar de las coplas del pasar.
Goza el viento con los álamos, es de oro la Catedral...
Risas, lágrimas ¡no, flores! y todo porque aquí
estás.
Porque tú estás ya despierta, porque esperándome
estás,
porque yo vine en el tren a verte a ti en tu ciudad.
Porque van a ser las ocho, porque las calles te van,
porque tus brazos se alargan, porque te voy a abrazar.
Juan Ramón también aprovecharía más
tarde, las posibilidades de acceder a una literatura más
actual que le brindaba la Biblioteca de la Sociedad de Escritores
y Artistas, a la que llegaban, según él mismo "libros
modernos y revistas de todos los géneros que tanto escasean
en las bibliotecas públicas".
A estas lecturas se suman las publicaciones hispanoamericanas
que le envía desde Madrid quién sería algo
más tarde su introductor en los cenáculos literarios
madrileños: Francisco Villaespesa.
La relación del Ateneo de Sevilla con Juan Ramón
Jiménez no termina en aquellos años en los que comienza
a forjarse el gran poeta, cuya ingente y espléndida obra
lo hiciera merecedor de un Nóbel de Literatura. Así,
en 1912 es escenario de un cálido homenaje que le tributan
admiradores y amigos. También en torno a él y su obra
gira la Velada de Otoño de ese mismo año y que tiene
lugar en las dependencias de esa Institución. Para la Fiesta
de la Belleza Andaluza, celebrada en 1923, en la que participaban
poetas de las ocho provincias, el Ateneo quiso contar con Juan Ramón.
Este, declinó la invitación en un acto de coherencia
que habría de repetirse muchas veces a lo largo de su vida.
Así mismo, la Institución a la que hoy reconocemos,
hizo pública su alegría por la concesión del
Nóbel al ilustre moguereño, puso su nombre a una de
sus salas y, más recientemente, viene dando muestras de su
continua devoción Juanramoniana, celebrando actividades y
participando en la edición de publicaciones que tienen como
protagonista al Andaluz Universal.
Todo ello hace que el Ateneo de Sevilla se haya hecho acreedor,
con todo merecimiento, de esta nueva entrega del Perejil de Plata.
Debemos felicitar un año más a la Fundación
Zenobia - Juan Ramón en las personas de su Pdta. Dña.
Petronila Guerrero y de su Dtor. D. Antonio Ramírez por el
acierto en la elección del galardonado.
Y termino con unas palabras del propio poeta que dan fe de la
hospitalidad con que el Ateneo acoge a Juan Ramón aquel lejano
1896:
"Seguí escribiendo con verdadero frenesí.
Me pasaba las horas vivas del día y de la noche en un escritorio
del Ateneo de Sevilla escribiendo versos y prosas y enviando todos
mis escritos en el momento de terminarlos a los diarios de Sevilla
y Huelva".
Mi más sincera felicitación al Ateneo de Sevilla
y
gracias.
Tras la entrega e imposición de la insignia, el Presidente
del Ateneo, Don Enrique Barrero González, agradeció
la generosa distinción concedida con el siguiente discurso:
Sra. Presidenta de la Diputación de Huelva y de la Fundación
Zenobia-Juan Ramón Jiménez, Sr. Delegado de Cultura
de la Junta de Andalucía en la Provincia de Huelva, miembros
del Ateneo y amigos:
Debo pronunciar en nombre del Ateneo de Sevilla unas breves
palabras que expresen el agradecimiento de nuestra Institución
por la alta distinción que nos habéis concedido. Una
distinción que sumamos con legítimo orgullo a la Gran
Cruz de Beneficencia, a la Medalla de Oro de Sevilla, a la consideración
de Entidad de Utilidad Pública y a los diversos reconocimientos
y declaraciones de los que goza nuestra tradicional Cabalgata de
Reyes.
El Ateneo de Sevilla lleva viviendo ya hace más de cien años
del prestigio que le ganó la presencia en su sede de un juvenil
Juan Ramón Jiménez que, afincado en nuestra biblioteca,
leía, escribía, formaba su gusto literario, consolidaba
su vocación poética y admiraba a insignes ateneístas
allí presentes: Aunque yo estaba en Sevilla para pintar y
para estudiar Filosofía y Letras, dejó dicho, me pasaba
el día y la noche escribiendo y leyendo en un pupitre del
Ateneo sevillano, viendo desde él a Rodríguez Marín,
Luis Montoto, José de Velilla, etc, que estaban siempre discutiendo
y con la ilusión de ser, algún día, como ellos.
El Ateneo lleva viviendo, ya casi cien años, del prestigio
que le ganó el temprano reconocimiento de la excepcional
condición de Poeta de Juan Ramón, en aquel homenaje
que le tributó precursoramente en el año 1912 y que
la Memoria del Curso calificó con tan bellas palabras: Fiesta
de arte, de poesía, de espiritualidad, de amor, de juventud,
en honor del "príncipe de los trovadores andaluces",
del mago poeta, del poeta niño, cuya alma por ingenua y doliente,
por apenada y sencilla, nos parece una primavera sin sol o un otoño
florido; del poeta que ha conservado en medio de la vida, la santa
y sublime pureza; del poeta, en fin, que con "sus evocaciones
sentimentales" nos hace olvidar la propia vida, llevándonos,
atrayéndonos, a sus paisajes líricos, y a la cumbre
azul de sus ensueños.
No olvida tampoco aquella otra velada musical íntima, también
en 1912, en la que un grupo de ateneístas señeros
quisieron rendir un nuevo tributo de admiración a Juan Ramón
una noche en la que la gentil beethoveniana evocó al piano
los motivos líricos con que glosó sus estrofas el
poeta del ensueño azulado.
El Ateneo de Sevilla lleva viviendo poco menos de un siglo de la
admiración y de la devoción que Juan Ramón
suscitaba en aquellos ateneístas que decidieron un día
colgar sus vidas de la cultura y del arte y que así lo adoptaron
como lema en el famoso Pasillo de los Chiflados.
¿Te ha escrito Juan Ramón?, se preguntaban unos a
otros; y cuando llegaba alguna carta o alguna noticia del "mágico
y doliente poeta", todos formaban un círculo para leerlas
"con deleitosa unción" y "recibir la blanca
paloma del espíritu".
El recuerdo de Juan Ramón nos evoca el de aquellos ateneístas
gloriosos: Muñoz San Román, Rogelio Buendía,
los hermanos Romero Martínez, Felipe Cortines, José
Andrés Vázquez, Agustín Sánchez-Cid,
Alfonso Grosso, Miguel Ángel del Pino, y tantos otros. También
de Pedro Alonso Morgado, el "dulce hermano", que una vez
lo evocó así:
¡Y te vi, luminoso y lastimero,
jinete de ilusión, en el celaje
blanco de estrella y luna de Platero!
Otro de ellos, el primero de ellos, José María
Izquierdo, le escribía a los demás desde Madrid: Juan
Ramón es uno de esos raros espíritus que crecen cuando
a él nos acercamos ¿no es verdad que es un símbolo?...
El amarillo de sus libros es aureo
. Lo ha convertido en oro
el crisol de su pureza
Fue amarillo de otoño y de verano
Después de Celestia, de las albas celestes, será oro
de gloria
a su lado siento la misma emoción que ante
un precursor.
El Ateneo ha vivido luego siempre pendiente de hacer honor a aquel
prestigio y de mantener aquella devoción. En estos días
sin ir más lejos, hemos instalado en nuestra Sede el "Aula
Juan Ramón", con algunos signos evidentes de su presencia
espiritual; hemos editado el libro "Juan Ramón Jiménez
y el Ateneo de Sevilla", de Daniel Pineda, con numerosos datos
y noticias de la relación que ahora brevemente glosamos y
el libro "Escalas del Regreso. Juan Ramón y Zenobia
Camprubí. 1958", de varios prestigiosos autores, que
narra y evoca el tránsito a que el título se refiere
y contiene además sugestivos textos antológicos en
honor del Poeta. Un libro en el que también, por supuesto,
Zenobia tiene el protagonismo que su vida y obra en justicia reclaman.
En los años intermedios entre aquel pasado glorioso y este
presente esperanzador, el fervor Juanramoniano del Ateneo nunca
decayó y así lo atestiguan numerosos hechos.
Conservamos con orgullo el recuerdo de la carta en la que el Poeta,
fiel a su más íntima personalidad, declinaba tomar
parte en nombre de la Provincia de Huelva en la Fiesta Literaria
de la Belleza Andaluza en 1923, a la vez que elogiaba al Ateneo
y le expresaba su afecto.
Nos quedan testimonios de la alegría con que el Ateneo recibió
la noticia de su supremo triunfo y de la consagración formal
de su excelencia poética en 1956.
Guardamos noticias y fotos de una anterior peregrinación
cultural del Ateneo, hace ya más de medio siglo, a estos
mismos lugares que ahora nos acogen.
Recordamos las ocasiones en que el nombre del poeta ha estado unido
venturosamente a conferencias, mesas redondas, discursos inaugurales
de nuestros Cursos o escritos diversos, como el de aquella Revista
modesta e ilusionada que en 1957 vinculaba, una vez más,
los nombres de Juan Ramón y de Sevilla, de la mano de la
evocación del amor que por Sevilla Juan Ramón sentía:
¿No fue él quien escribió, por ejemplo, la
tarde va cayendo y como una mantilla negra, el anochecer viene sobre
Sevilla; y la luz, roja igual que un clavel, asoma entre su nuca,
fresca con el río y el cielo hondo de su pelo. O quien se
refirió a la Giralda, voleada de altas campanas que repican
sonidos y colores?; y es que, como dijo Izquierdo: el poeta sutil
de Andalucía pasó por Sevilla
y de Sevilla se
llevó en el alma un penetrante olor de jazmines.
No es esto todo; dentro de unos días, casi en coincidencia
temporal con este acto, hemos de presentar un libro de Homenaje
a Juan Ramón en el que más de cien poetas españoles,
de diversas procedencias, testimonian con sus poemas la general
admiración y devoción que Juan Ramón suscita.
Ahora, cuando tenemos el honor de haber sido acogidos de nuevo tan
generosamente, en el ancho espacio en el que nació y descansa
ya el Poeta y en el que vivió su aventura el inmortal Platero,
quiero terminar mis palabras con el recuerdo de un Soneto que en
honor de Juan Ramón soñó hace poco el joven
poeta ateneísta y sevillano, Enrique Barrero Rodriguez.
Juan Ramón había escrito una vez, en Bética,
la excepcional Revista fundada en el Pasillo de los Chiflados.
Todas las tardes, el cielo será azul y
plácido; y llorarán, como esta tarde están
llorando,
las esquilas del campanario
y recordando el joven poeta aquellos versos, escribió
los suyos:
Límpida calma azul, tarde cualquiera
derramada en el pueblo lentamente
- claridad enlazada de repente
a un molde de perfecta primavera.
Ofende hasta existir, solo quisiera
ser un vuelo de nube indiferente,
materia sin latido o simplemente
piedra de campanario verdadera.
Paz inmóvil de tarde, paz que grita
el tiempo detenido en la memoria
y la nostaljia sola del que sueña;
paz desnuda y radiante e infinita
para catorce versos sin historia
de esta tarde andaluza y moguereña.
Publicado en Papeles de la Alacena
No es ahora tarde de primavera, sino noche ya de otoño
moguereño y andaluz, de la Andalucía universal que
definió el gran Poeta. El Ateneo de Sevilla ha comparecido
aquí y ahora para renovar ante tan alta representación
institucional su permanente voto Juanramoniano. Así lo hacemos,
Sra. Presidenta, a la vez que expresamos con legítimo orgullo
la más encendida gratitud por la importante distinción
que nos habéis concedido.
Cerró el acto la Presidenta de la Diputación, Doña
Petronila Guerrero Rosado, quien pronunció a su vez el siguiente
discurso:
Señoras, señores
Nos encontramos en el año primero después de la
celebración del Trienio Zenobia-Juan Ramón Jiménez,
que la Diputación de Huelva promovió entre 2006 y
2008, y que ha representado un esfuerzo generoso y entusiasta por
divulgar la obra del poeta y por reivindicar la posición
de privilegio que le corresponde en la Literatura Universal.
El Trienio ha representado un trabajo del que la Diputación
de Huelva se siente especialmente orgullosa. Pero el compromiso
de la Institución, de esta misma Fundación, y del
conjunto de la Provincia con Zenobia y Juan Ramón viene de
largo y va a ir, obviamente, más allá del Trienio.
Es cierto que tras un esfuerzo como el realizado durante el
Trienio siempre queda el reto de mantener vivo ese espíritu,
pero basta repasar las actividades que la Fundación Zenobia-Juan
Ramón Jiménez, institución de referencia para
el estudio y divulgación de la obra del Nobel, ha desarrollado
en el último año, para comprobar que el Trienio no
ha hecho sino fortalecer el compromiso de esta tierra con el poeta
y su esposa.
Este premio, sin ir más lejos, es un claro ejemplo de
lo que digo, porque demuestra que la admiración de Huelva
por los Jiménez no es nueva. En efecto, el Perejil de Plata,
que cada año se entrega en torno a la fecha de la muerte
del Nobel, alcanza este año la edición número
53 y a lo largo de este tiempo, la distinción que hoy se
concede se ha convertido en el galardón por excelencia de
lo juanramoniano.
Este año el Premio se mantiene fiel a la línea
de rigor y calidad que lo distingue al reconocer a una Institución,
como el Ateneo de Sevilla, que tantos vínculos guarda con
el moguereño.
Juan Ramón entró en contacto con el Ateneo cuando,
tras finalizar los estudios secundarios, viajó a Sevilla
para estudiar leyes en la Universidad hispalense. En 1898 se hizo
socio del Ateneo, y en su biblioteca leyó la poesía
española del siglo XIX y la del Siglo de Oro, lecturas fundamentales
para que el de Moguer encontrara su verdadera vocación y
cincelara su alma de poeta sólido y genial.
Años después, en 1912, el Ateneo tributó
varios homenajes a Juan Ramón.
La sede del Ateneo, en la calle Orfila, cuenta desde hace unos años
con un aula dedicada al Nobel, y recientemente, la Institución
ha editado, junto con la Fundación Cajasol, dos obras relacionadas
con el moguereño: 'Juan Ramón y el Ateneo de Sevilla'
y 'Escalas del Regreso. Juan Ramón Jiménez y Zenobia
Camprubí, 1958'.
En definitiva, hay una larga y estrecha relación, ininterrumpida
en el tiempo, que justifica sobradamente la concesión de
este galardón al Ateneo de Sevilla, como reconocimiento a
la tarea desarrollada para divulgar la obra y la figura del autor
de Espacio.
Además del Perejil de Plata, la Fundación Zenobia-Juan
Ramón Jiménez, así como la Diputación
de Huelva, han desarrollado en el último año una agenda
de actividades que habla por sí sola del compromiso y admiración
que esta tierra siente por Juan Ramón.
Así, se ha editado el Audiolibro 'Diario de un Poeta
Recién Casado', una idea de José Luís Gómez,
cuidada con el primor que Zenobia y Juan Ramón ponían
en cuanto hacían. José Luís Gómez pone
voz en este trabajo, que es ya una referencia, a la poesía
de Juan Ramón, pero es la voz que sale del corazón,
la voz que sale del respeto y de la admiración.
Por cierto, el próximo mes de Noviembre, José
Luís Gómez estará en Huelva para interpretar
este trabajo, en un acto intimista y lleno de sensibilidad, que
merece la pena conocer.
También este año han visto la luz tres nuevos
títulos de la Colección de la editorial Visor, sin
duda, una de las principales producciones del Trienio, porque devuelve
a las librerías la obra del Nobel y lo hace con una edición
muy del gusto de Juan Ramón, por lo cuidado de los detalles.
Además, se ha concluido la digitalización de la
hemeroteca de la Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez,
que comprende las revistas y diarios que acompañaron en vida
al poeta hasta 1936. Se trata de un fondo documental único,
compuesto por 487 títulos y más de 7.500 revistas
editadas entre 1900 y 1936, muchas de ellas ilocalizables en ningún
otro lugar. Se incluyen, además, 142 títulos y 4.500
periódicos, correspondientes al período 1894-1939.
En 2009 se conmemora el centenario de la primera estancia de
Zenobia en 'La Rábida', concretamente en la casilla, como
ella la llamaba, que entonces era titularidad de Obras Públicas
y que hoy pertenece a la Diputación de Huelva.
La presencia de la esposa y compañera del poeta en 'La
Rábida' no puede pasar desapercibida, porque nos descubre
a Zenobia en toda su dimensión y nos permite contemplar con
otra mirada este privilegiado enclave de nuestra Provincia.
La Diputación de Huelva, junto a otras instituciones
y entidades, no ha querido que este centenario pase inadvertido,
y ha organizado una exposición, que se completa con un catálogo,
que constituyen, probablemente, uno de los más importantes
trabajos realizados hasta el momento sobre Zenobia, y que se inaugurará
en las próximas semanas.
Por último, quisiera anunciarles el importante acuerdo
que finalmente se ha alcanzado para la digitalización del
denominado Legado Zenobia-Juan Ramón que conserva la Universidad
de Puerto Rico: libros, cartas y revistas, que suman un total de
150.000 documentos de un valor, como pueden imaginar, incalculable.
Como comprobarán, el compromiso de la Fundación,
de la Diputación de Huelva y de esta tierra con Zenobia y
Juan Ramón late con fuerzas, con renovadas fuerzas, tras
la celebración del Trienio. Y así debe seguir siendo,
porque el de Moguer, además de ser un poeta soberbio, una
de las cumbres de la poesía, representa una parte de lo mejor
de Huelva.
Muchas gracias.
Solemnizó, por último, el acto, un concierto de piano
a dos manos del prestigioso dúo GCuadrado, con obras de Schubert,
Dvorak y Grieg.
Al acto asistieron autoridades y representaciones diversas, directivos
del Ateneo, ateneístas y, de manera especial, Don Antonio
Rodríguez Almansa, director de la Casa Museo de Juan Ramón,
que ha tenido una participación destacada en la concesión
hecha a nuestro Ateneo.

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| Fotografías cedidas por el diario Odiel
Información. |
Sevilla, noviembre de 2009
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