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PUBLICADO EL LIBRO MIGUEL ROMERO MARTÍNEZ, EL BIBLIÓFILO HUMANISTA, DE ENRIQUE BARRERO GONZÁLEZ

Miguel Romero Martínez y su hermano José María pertenecen, por derecho propio, al escogido número de los grandes ateneístas históricos de la primera mitad del siglo XX. José María era presidente de la Sección de Literatura en el año 1927 y, como tal y en unión del Presidente Manuel Blasco Garzón, convocó la famosa reunión de poetas que, en homenaje a Góngora, terminó por constituir la foto de la Generación del 27.

Miguel perteneció, al igual que su hermano, al Pasillo de los Chiflados, estuvo decisivamente presente en los mejores afanes culturales del Ateneo y obtuvo el público e imperecedero reconocimiento de su excepcional formación literaria en la denominación con la que José María Izquierdo lo definió en Divagando por la ciudad de la gracia: "El bibliófilo humanista".

La colección "La Espiga Dorada", de la Fundación Caja Rural del Sur, que dirige el ateneísta Jaime de Vicente Núñez, ha editado el libro del Presidente del Ateneo Miguel Romero Martínez, el bibliófilo humanista.

ABC ha recogido la publicación en un excelente reportaje de Pilar García, cuyo texto damos a continuación:

Enrique Barrero recupera la figura de Miguel Romero Martínez en un estudio en el que incorpora algunos inéditos y alguna selección de sus artículos y textos epistolares

Recuperar y poner en valor una "figura de primera magnitud" como la de Miguel Romero Martínez ha sido el propósito que ha guiado al presidente del Ateneo de Sevilla, Enrique Barrero González, a publicar un estudio sobre este polifacético autor en la colección La Espiga Dorada de la Fundación Caja Rural del Sur.
Tras su fallecimiento en 1957, un libro editado por su familia en 1973 y un homenaje celebrado en el Ateneo cuando se cumplía el centenario de su nacimiento en 1987, contribuyeron a reivindicar y rescatar del olvido la trayectoria de este "bibliófilo humanista", como lo definió José María Izquierdo en "Divagando por la Ciudad de la Gracia". Ahora, Barrero se ha sumergido en la biografía de Miguel Romero Martínez y ha sacado a la luz este trabajo de investigación, fruto, en gran medida, del análisis de "los papeles y documentos que guardó su discípulo y amigo íntimo Manuel Cruz Herrera, cuya viuda me los entregó tras su muerte en cumplimiento de su deseo, así como de otros datos y materiales que me han suministrado las hermanas Sánchez- Cid Romero, principales depositarias del legado personal y cultural de su tío Miguel", relata el presidente del Ateneo.

Textos inéditos, artículos de prensa, testimonios epistolares... un amplio corpus documental complementa el recorrido por la vida y obra de Romero Martínez, "maestro de literatos, gran humanista y bibliófilo" que, en opinión de Barrero, "no ha tenido la relevancia que merece por que pasó desapercibido por esa especie de inercia que tiene Sevilla para olvidara autores de primer orden".
La estela de Romero Martínez es amplia y se extiende más allá de su estrecha vinculación, y la de su hermano José María, con el Ateneo de Sevilla y de destacados acontecimientos que tuvieron esta sede como escenario. Integrante del "Pasillo de los Chiflados"-así denominado por el lugar donde tenían costumbre de unirse una serie de jóvenes literatos y artistas de la época-, participó en la Fiesta del Ultra en 1919, "coqueteó" con el ultraísmo y estuvo unido a la revista Grecia desde su fundación. Su espíritu siempre inquieto le llevó a adentrarse también en el ámbito de la astronomía y tanta fue su fascinación por las estrellas que en 1918 llegó a descubrir una que quedó bautizada con el nombre de "Nova Serpentis".

La docencia, no obstante, ocupó un lugar preferente en su trayectoria, mas obtuvo en unas oposiciones celebradas en 1936 una cátedra de Latín "que no le fue reconocida", precisa Enrique Barrero haciendo hincapié en la faceta de Romero Martínez como traductor deHoracio, Shakespeare, Leopardi, Maeterlinck... y una larga lista de escritores a los que, en muchos casos, contribuyó"eficazmente a su recepción y difusión en España".

Su magisterio
Nombres de la talla de Joaquín Romero Murube, Juan Rodríguez Mateo o Manuel Mantero no dudaron en reconocer su magisterio; el primero de ellos e, incluso, Adriano del Valle, llegaron a entregarle trabajos literarios para su revisión definitiva. El estudio cita también a Manuel Ferrand y a Manuel Cruz Herrera como algunos de sus discípulos más relevantes. Toda una vida, en suma, reflejada a través demás de 300 páginas, en las que tienen cabida recuerdos y referencias que de Miguel Romero Martínez han rubricado en distintos momentos Rafael Montesinos, Juan Sierra, Julio Manuel de la Rosa, Joaquín Caro Romero y Fernando Ortiz.
"He pretendido llamar la atención, una vez más, sobre la ingente figura cultural de quien no fue catedrático porque perdió la cátedra en la locura de una guerra, o de quien no fue académico porque no tuvieron a bien nombrarlo, quizás porque era poca cosa entonces haber traducido a Marcial, Horacio o Leopardi y haber descubierto, a la vez, una estrella", concluye Barrero.

Los ateneístas que desen tener el libro, sin coste alguno, pueden obtenerlo en el Ateneo en tanto haya existencias.

 


Sevilla, diciembre de 2009

 

 



 

 

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