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EL ATENEO PUBLICA RECUERDO DE UNA JUNTA DIRECTIVA (JUNIO 2005-ENERO 2010), CON EL PATRICINIO DE EMASESA METROPOLITANA

El Ateneo ha publicado con el patrocinio de Emasesa Metropolitana el libro Ateneo de Sevilla. Recuerdo de una junta directiva (junio 2005-enero 2010), libro en el que constan las colaboraciones de todos y cada uno de los miembros de la Junta Directiva saliente, a quienes se han unido las de los empleados del Ateneo Rafael Arenas Alba y Rocío Lara Muñoz.
En la introducción, redactada por el Presidente Enrique Barrero González, que damos a continuación, se da cuenta del origen de la iniciativa y de las diversas colaboraciones que el libro contiene.
Los socios y las personas interesadas pueden solicitarlo en el Ateneo.

Introducción por Enrique Barrero González

La oportunidad de escribir unas líneas que sirvan de prólogo del libro Ateneo de Sevilla: Recuerdo de una Junta Directiva (junio de 2005-enero de 2010), me sugiere hacer referencia a la propia Junta que intenta dejar constancia escrita de su paso por el Ateneo y al libro en el que materializa su recuerdo.
La actual Junta Directiva comenzó su mandato en junio del año 2005 al ser proclamada como única candidatura presentada a las elecciones al efecto convocadas; y puede afirmarse con sencillez, sin comparaciones innecesarias o incluso impertinentes, que se ha inscrito sin desdoro en la ya larga serie de Juntas de excelente composición que se han sucedido en el transcurso de más de ciento veinte años de existencia del Ateneo.
La nueva Junta y su composición tuvo un amplio eco en los medios. El día 14 de mayo de 2005 A. Salvador adelantaba en las páginas de Sevilla del Diario El Mundo que "Enrique Barrero optará en junio a la reelección al frente del Ateneo" y recogía la manifestación que le había hecho al propio periodista a su instancia al confirmarle la noticia y decirle que se trataría de "una Junta muy renovada" y que estaría integrada por "personas relevantes del mundo cultural sevillano".
El día 20 de mayo, pocos días después, era El Correo de Andalucía el que daba cuenta en una crónica firmada por M.O., de que el Presidente que se presentaba a la reelección pretendía hacer del Ateneo "una institución independiente, equilibrada y plural y de mucho prestigio", a la vez que daba cuenta de los nombres que componían la candidatura. La pretendida pluralidad de la Junta no pasó desapercibida. El Mundo repetía su atención el
23 de mayo y afirmaba que Barrero había "amarrado el Ateneo" con una candidatura "pertrechada por la derecha y por la izquierda, por arriba y por abajo, contra posibles advenedizos", en un contexto en el que se habían producido noticias favorables sobre la futura concesión de una nueva sede para la Cabalgata y se había anunciado la próxima publicación del III volumen del Diccionario de ateneístas.
ABC recogió el 8 de junio la noticia, ya confirmada, de la futura presencia en el Ateneo de una nueva Junta, a la que presumía "experiencia y solvencia", a la vez que publicaba días más tarde una amplia entrevista de A. Estrella Yañez, en la que el presidente exponía las líneas básicas del nuevo mandato.
Diario de Sevilla dio cuenta de la toma de posesión de la Junta con un llamativo titular: "Un Dream Team para el Ateneo. Barrero ha aglutinado a destacadas personalidades de todos los ámbitos". En el cuerpo de la noticia afirmaba que "había conseguido incluir entre los 27 miembros de su Junta a destacadas personalidades de la vida política, comercial, empresarial, cultural, artística y científica de la ciudad" y señalaba el confesado propósito
de "potenciar las actividades culturales, aumentar las publicaciones y ediciones de libros, informatizar y catalogar la biblioteca, potenciar la comunicación a través de Internet y materializar definitivamente la ampliación de la sede de la calle Orfila".
"Ateneo ascendente" tituló, a su vez, La Voz del Distrito, periódico de difusión gratuita editado por Fernando Gelán en su edición de junio del mismo año.
El diario El Mundo cerraba, en fin, sus noticias sobre la presencia en el Ateneo de la Junta surgida de la renovación estatutaria, con una nota de ironía: Después de citar varios nombres, como expresivos del fuste de la nueva Junta, cada uno, como verán, de una órbita ideológica distinta, añadía que "Barrero ha sido listo, muy listo, componiendo su nueva Junta directiva porque, además de gente de peso, la mayoría de sus integrantes son personas muy ocupadas, lo cual le va a dar mayor libertad de movimientos al no tener que soportar las impertinencias del ocioso de turno. Así las cosas, el reelegido presidente del Ateneo puede sentar las bases de algo que necesita la Ciudad con urgencia: reactivar sus instituciones culturales, entre las que el Ateneo debe ocupar un papel fundamental".
El mes de julio era noticia, en fin, la presentación por el periodista Fernando Iwasaki, como cierre del Curso, del Diccionario de Ateneístas III en el cuarto del Almirante del Real Alcázar…
Tengo la firme convicción de que aquella Junta Directiva no ha defraudado las esperanzas suscitadas. Desde mi personal experiencia debo decir que ha sido una Junta unida, en la que no se han producido disensiones, ni disputas personales. Uno sólo de sus miembros -Antonio Rodríguez Almodóvar- dimitió en su momento por razones justificadas y estrictamente profesionales, aunque sugirió el nombre de su sucesor, que aceptamos, y ha seguido presente en la sede en numerosas acciones culturales. Del mantenimiento de las mejores relaciones da cuenta el hecho de que también aparezca su colaboración en este libro. Todos han cumplido sus cometidos con notable excelencia. Es cierto que en ocasiones, las urgentes e inaplazables ocupaciones profesionales no facilitaron la presencia física, pero ninguno ha dejado de cumplir sus compromisos y, lo que es aún más importante, todos han prestado su apoyo en los asuntos de importancia en los que se necesitaron sus decisivas aportaciones.
Si venimos ahora al libro que damos a la luz, hay que decir que aunque aspiramos a que sea el segundo de una serie que se vaya formando con el transcurso de los años, un libro como este no tiene precedente en el Ateneo.
La idea de publicarlo, surgió sin embargo, en conexión con otro libro que le precede con idéntico formato: Ateneo de Sevilla: 120 años de presencia cultural. He explicado en anteriores ocasiones cómo surgió aquel primer libro en respuesta tardía, pero no por eso inoportuna, de una incitación para un entonces lejano futuro existente en el Libro conmemorativo del X Aniversario de la Fundación del Ateneo, de 1897. Se animaba en él a los ateneístas que celebraran el centenario en 1987 a confeccionar un nuevo libro que diera cuenta de lo realizado hasta entonces, lo que pudimos llevar a cabo, por fin, al cumplir los ciento veinte años. Ocurrió entonces como las cerezas que se enredan en la primera que cogemos, es decir que del libro conmemorativo del ciento veinte aniversario, surgió la nueva cereza de este otro que con él pretende una presencia seriada. Al fin y al cabo esto de las series no nos es ya extraño. Serie es la de los Diccionarios de Ateneístas; serie es la de los homenajes a las Fiesta del Soneto, del Ultra, de la Belleza Andaluza y de los tributados a Juan Ramón en 1912 y a Góngora en 1927; serie forman entre otras varias de las que dará cuenta el oportuno catálogo, los libros El Ateneo de Sevilla y su Cabalgata de Reyes Magos I y II, que esperan con ilusión, o tal vez somos nosotros quienes lo esperamos, un tercer volumen dedicado a las relaciones de la Cabalgata con el mundo de los toros.
Dormido por ahora este tercer volumen en el ángulo oscuro de varias carpetas ya seleccionadas, está a la espera de algo más prosaico que una "mano de nieve"; un o una cronista, una pluma y un ordenador. Serie será, en fin, la que ha iniciado el libro con la semblanza de José Gastalver Gimeno, continuará con la de Juan Carretero Luca de Tena y con indefinida proyección futura.
Expuesto el origen de la idea del libro y el deseo de futuro de que constituya cadena de una serie que tenga nuevos eslabones, debo decir que este libro, fruto de un entusiasmo propio, no hubiera sido posible sin otros entusiasmos sucesivos: los primeros los de Matilde Donaire y Enriqueta Vila, que acogieron el propósito con ilusión y que han trabajado para impulsarlo.
El segundo el de los empleados del Ateneo Rafael Arenas, Rocío Lara y Francisca Villa que lo secundaron con sus esfuerzos; el tercero, claro es, el de todos y cada uno de los miembros de la Junta que han enviado sus colaboraciones. El que ninguno haya faltado a la cita es el mejor testimonio de la certeza de aquellos vaticinios iniciales sobre la excelencia de las personas que compusieron la Junta. Rafael Arenas y Rocío Lara se quisieron sumar además con ilusión y nos pareció justo que así lo hicieran como testimonio de una más amplia unidad en el amor que todos tenemos al Ateneo.
Las colaboraciones de todos mis compañeros de Junta y de Rafael y de Rocío, son todas excelentes. Aún a riesgo de pecar de prolijo no me resisto a referirme a ellas.
Manuel Navarro, el discreto y efectivo Vicepresidente cuyo consejo y apoyo nunca nos ha faltado, da cuenta del origen y del desarrollo del foro de opinión "Vicente Plural" y de la actividad incesante que durante años ha tenido y tiene en El Correo de Andalucía; actuación que no es "modesta ", como el autor del artículo con verdadera modestia señala, sino importante, conocida y apreciada por muchos sevillanos.
Alberto Pérez Calero vuelve por su fuero de historiador de la medicina sevillana, que ya tiene demostrado en otros excelentes libros anteriores y nos traza las generalmente desconocidas semblanzas de los eminentes médicos Emilio Muñoz-Rivero del Olmo y Estanislao del Campo López.
Juan Ortega Pérez relata los antecedentes y avatares de la importante acción cultural desarrollada por la Consejería de Relaciones Institucionales de la Junta de Andalucía cuya titularidad desempeñaba, para la salvación y puesta en valor de una sorprendente biblioteca que se encontraba "perdida" y milagrosamente conservada con el nombre de "Fondo Kati" en la África más profunda.
Matilde Donaire recrea de manera entrañable la Comunidad religiosa y el Colegio en el que pasó algunos años de su dura niñez en la postguerra. Un artículo que está en la línea de sus emotivos libros anteriores Raíces de la esperanza y Largo camino hacia la paz.
Antonio Bustos explica los pormenores de la creación y posterior desarrollo del Curso de Temas Sevillanos que fundó y dirige con tan notable acierto y repercusión pública y a cuyo primer desarrollo prestó el Ateneo relevante apoyo.
Manuel Toribio traza una sugestiva historia del Ateneo "en tiempos de cambio", que conoció con profundidad como Secretario de las Juntas que presidió Ramón Espejo y que narra junto a otras interesantes noticias y reflexiones propias.
Emilio Ramos cuenta con deliciosa espontaneidad viejas historias del Ateneo relacionadas con tres preclaros presidentes antiguos, con las que destroza, de alguna manera, la falsa creencia de que fueron aquellos años una época en la que el Ateneo languidecía mortecinamente.
Fernando Piruat repasa de manera exhaustiva la actividad del Ateneo relacionada con el amplio ámbito del Derecho durante esta primera década del siglo XXI y exhorta a que dicha relación continúe y se amplíe en sintonía con el Colegio de Abogados, con el que tenemos firmado un amplio Convenio de colaboración cultural en cuya gestión y desarrollo ha participado activamente.
Juan Salas trata con evidente conocimiento de "La Nao Victoria", del protagonismo sevillano en su aventura oceánica y de todo lo relativo a la Fundación que él mismo tan acertadamente preside.
Julio Ponce, que ha desenvuelto su actividad en la Junta entre la alegría del nacimiento de su hijo Julio y el dolor que le han producido el reciente fallecimiento de su padre, hila interesantes reflexiones históricas y sociológicas que conecta con sugestivas propuestas de futuro.
Jaime Rodríguez Sacristán nos ofrece desde sus saberes profesionales el perfil del "ateneísta medio" con observaciones y reflexiones que intentan con buen criterio marcar las pautas que deben tenerse presentes en un futuro previsible. En cualquier caso levanta un buen tema para un debate más amplio y sosegado.
José Rodríguez de la Borbolla hace una excepcional aportación desde su experiencia personal y desde su profundo conocimiento teórico y práctico sobre un tema de extraordinaria importancia política como es el de la España
de las Autonomías y el de Andalucía en el marco constitucional. Su artículo será presumiblemente estudiado por políticos, historiadores, administrativistas y otras muchas personas interesadas.
Luis Miguel Martín Rubio nos conmueve con la evocación de uno de los más luctuosos y sentidos sucesos ocurridos en la Sevilla contemporánea. El vil asesinato de Alberto y de Ascensión el 30 de enero de 1998, fecha que nunca podremos ni deberemos olvidar.
José Carlos Campos nos cautiva con un bello recorrido histórico por numerosas exaltaciones poéticas y literarias de Sevilla, que compendia, finalmente, en los inmortales puntos suspensivos de Manuel Machado.
Antonio Rodríguez Almodóvar da cuenta de los textos periodísticos de Chaves Nogales sobre la Semana Santa y el Rocío y los interpreta de manera personal, de acuerdo con la libertad de expresión a que el propio artículo se refiere. El texto por otra parte, ilustra sobre aspectos y detalles de la obra literaria de Manuel Chaves que no suelen conocerse por quienes tienen de él solo la visión inducida por su famoso libro La Ciudad.
Carlos Muñiz alude con su brillante e incisivo estilo a la relación existente entre Luis Cernuda y Joaquín Turina, que sitúa en "esa esquina mágica donde Buiza y Mensaque confluye con Acetres"; lo que le sirve, además, para ilustrarnos sobre las "distintas sevillanías".
Sebastián Santos ofrece una sugestiva semblanza del escultor Antonio Cano Correa, digna de haber figurado, si cronológicamente hubiese sido posible, en nuestros Diccionarios de Ateneístas. Sebastián se refiere con cariño y admiración a "uno de los escultores más importantes y representativos de la plástica andaluza contemporánea".
Fernando España Muñoz, uno de los más antiguos ateneístas actuales y un brillante Presidente de la Sección de Música durante muchos años, nos ofrece sus Recuerdos de una Sevilla perdida, por los que además transitan ateneístas inolvidables ya desaparecidos, como entre otros Agustín Rodríguez Cañón y Antonio Hermosilla.
Ángel Díaz del Río hace oportuno inventario de la amplia labor que ha realizado el Colegio que preside a favor del Patrimonio Cultural de Sevilla, a la vez que sitúa en este mismo ámbito los ciclos organizados en el Ateneo por el propio Colegio y por nuestra Sección de Arquitectura.
Francisco Baena traza el elogio y las semblanzas de "cinco ateneístas de ley", también miembros de la Real Academia Sevillana de Legislación y Jurisprudencia, de la que Baena ha sido miembro Secretario durante muchos años. Desfilan por sus páginas las excelencias personales y profesionales de Acedo Castilla, Cisneros Palacios, Moya García, Botello Gómez y entre todas estas cumbres de la abogacía, incluye también la figura señera e irrepetible del entrañable Ángel Olavaria Téllez, Socio de Honor del Ateneo.
Manuel Ríos nos regala un breve y bello ensayo literario sobre Sevilla que termina con un soneto propio dedicado a la Giralda "en clave ajedrecista ", digno de figurar en el futuro como uno de los mejores dedicados a la torre que Gerardo vio "... prisma puro de Sevilla / nivelado del plomo y de la estrella".
Francisco García Novo hace honor a su excepcional formación científica con un artículo que denomina El Origen de las Especies; una interesante y amena colaboración en la que no dejan de aparecer nuestro fundador Sales y Ferré y nuestro predecesor "Ateneo Hispalense", junto a noticias de nuestro propio Ateneo y de eximios ateneístas históricos.
Ramón Mª Serrera, el Catedrático de Historia de América de la Universidad de Sevilla y crítico musical, que ya nos sorprendió en su día con el excepcional Discurso sobre "Verdi, Sevilla y América" (a propósito de Don Álvaro o la fuerza del sino) con el que ingresó en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras en el año 2006, vuelve ahora a deleitarnos con otro deslumbrante "Discurso" también con la mejor Ópera relacionado.
Bernardo Martín Moreno, con quien el Ateneo estará siempre en permanente deuda de gratitud por su excepcional generosidad y apoyo, recuerda su paso por nuestra Casa, se remonta a los orígenes de nuestra afortunada relación y no deja de evocar su presencia en la Cabalgata. El artículo se refiere, recordando un conocido poema, a los Reyes que pasan y pasan, y a los que pasan… y vuelven a pasar. Bernardo, pasando y pasando sin cesar, ha sido todo un ejemplo para sus actuales y futuros compañeros del reinado de la ilusión.
Manuel Otero reflexiona sobre "Sevilla, turismo y cultura", tema que le concierne de manera especial por su cualificación profesional. Tienen especial
interés las nuevas iniciativas que sugiere, añade una útil bibliografía, y no olvida, por supuesto, el carácter impulsor del turismo cultural que tuvo nuestro Ateneo y Sociedad de Excursiones.
Ana María Ruiz-Tagle enlaza sus vivencias sevillanas con el "emblemático edificio de la Real Fábrica de Tabacos" y con el recuerdo de las famosas cigarreras, "esas mujeres intrépidas que, desde su dignidad de madres trabajadoras", han sido tantas veces representadas y ensalzadas. Enriqueta Vila cierra las colaboraciones de los miembros de la Junta con la evocación filial del "viejo ateneísta" Enrique Vila Muñoz, un periodista excepcional injustamente oscurecido en su general labor profesional por su brillante dedicación al popular mundo de los toros. Enriqueta rescata unas "memorias inéditas" del gran ateneísta que formó parte de lo que califica como un "deslumbrante Ateneo", que nosotros daríamos cualquier cosa por poder resucitar.
Yo mismo, en fin, vuelvo a José María Izquierdo, del que me ocupo en el libro, con el propósito de mantener permanentemente vivo su recuerdo y que así, adaptando sus propias palabras, la corona del Ateneo "sea siempre guirnalda de perpetuo verdor".
Rafael Arenas Alba y Rocío Lara Muñoz nos ofrecen dos bellas e interesantes colaboraciones. Rafael, que ya nos ha dado en muchas ocasiones irrefutable demostración de ser la "historia viva" de muchos años pasados del Ateneo, nos habla de Las Casas de la Docta Casa, es decir, de sus distintas sedes sucesivas y Rocío que será "historia viva" del Ateneo en muchos años futuros, nos narra con juvenil ilusión su personal y jubilosa experiencia de "Atenea" en una Cabalgata de Reyes para ella inolvidable.
No es solo este libro el único "testimonio" que dejará esta Junta Directiva. Su recuerdo, y su Memoria, hablarán de conciertos, exposiciones, conferencias, homenajes, ciclos, mesas redondas, relaciones institucionales, ediciones y reediciones de libros, concesión de una nave para la Cabalgata, sustitución de los viejos remolques de las carrozas por nuevas plataformas, ampliación de la sede de calle Orfila, regularización e incremento de la Tesorería, y algo más. Por eso, sin triunfalismo alguno y desde el reconocimiento de los errores e insuficiencias de quien ha presidido la Junta, decía antes que su actuación colectiva se inscribe sin desdoro entre la de otras muchas excelentes que nos han precedido. En lo que al Presidente respecta, solo de una cosa estoy seguro: de que el Ateneo se podrá gestionar mejor, pero no con más amor. Consigno, por último, nuestro agradecimiento a Anselmo Valdés y a su equipo profesional por su trabajo en la edición del libro y también de manera especial a Emasesa Metropolitana y a su Consejero Delegado Manuel Marchena por la generosa contribución que lo ha hecho posible.

 

Sevilla, enero de 2010



 
 
 
 
 

 

 

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