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CONFRATERNIZACIÓN DE LA REAL ACADEMIA LUIS VÉLEZ DE GUEVARA DE ÉCIJA Y EL ATENEO DE SEVILLA

La Real Academia Luis Vélez de Guevara de Écija y el Ateneo de Sevilla han celebrado el día 20 de abril un acto de confraternización de ambas instituciones en la Sede de la Real Academia ecijana. Damos a continuación las palabras pronunciadas en el acto por la Presidenta de la Academia y el Presidente del Ateneo. El académico y ateneísta Gerardo Pérez Calero disertó sobre las vinculaciones personales que han cimentado a lo largo de los años la unión de ambas instituciones. Finalmente se intercambiaron entre ambos presidentes recuerdos del Acto.

Palabras de Concepción Ortega, Presidenta de la Real Academia Luis Vélez de Guevara:

Excmo. Sr. Presidente del Excmo. Ateneo de Sevilla, Sra. Concejala de Cultura, Ilmos Señores Académicos, Ilmas. Sras Académicas Señoras y Señores.

Para esta Academia es un honor recibir hoy en nuestra sede la visita de confraternización de una Institución tan importante y prestigiosa como es el Excmo. Ateneo de Sevilla.

Nace éste, bajo el espíritu de la Institución libre de Enseñanza, en el año 1887 y fue fundado por el Profesor D. Manuel Sales y Ferré, catalán, llegado a Sevilla (el 16 de junio de 1884) como Catedrático de Geografía e Historia de la Universidad Hispalense. Este profesor se integra plenamente en los círculos eruditos de la ciudad, en el entonces Ateneo Hispalense, y mas tarde funda y preside el Ateneo y Sociedad de Excursiones.

Si conocemos la historia del Ateneo sabemos la importancia que ha tenido éste en el devenir literario y artístico de la ciudad y la larga lista de eminentísimas personalidades que han formado parte del mismo en sus 120 años de Historia. También han formado parte del Ateneo de Sevilla eminentes ecijanos, como el escritor D. Benito Mas y Prat y el pintor D. José Molleja de quienes nos hablará a continuación el Ilmo. Sr. D. Gerardo Pérez Calero Ateneísta, Académico correspondiente en Sevilla de esta Corporación, y Profesor de su Universidad.


Se da la circunstancia que es la primera vez que se realiza en nuestra
Academia un Acto de Confraternización o Hermanamiento con una Institución de tanta relevancia y nos felicitamos por que este Acto coincida con nuestro Quincuagésimo Aniversario y con los 120 del Excmo. Ateneo. También nos resulta especialmente grato abrir las puertas de nuestra sede para este acto, ha sido a petición del Excmo. Sr. D. Enrique Barrero y es el primer Acto Académico que celebramos aquí.

Es por tanto un orgullo para esta Academia recibir hoy la visita de tan
Docta Institución y no nos cabe la menor duda que hoy comienza una etapa de Hermanamiento y colaboraciones entre estas dos Instituciones que redundará en un enriquecimiento mutuo. En nombre de esta Academia les damos la más fervorosa Bienvenida y damos la palabra a su Presidente el Exmo. Sr. D. Enrique Barrero González.

Palabras de Enrique Barrero González, Presidente del Ateneo:

Excma. Sra. Presidenta de la Real Academia Luis Vélez de Guevara de Écija, Sres. Académicos, Sra. Delegada de Cultura del Ayuntamiento, señoras y señores.

Ha dicho bien la presidenta de la Academia al recordar que yo mismo le pedí que este acto no se celebrase en un lugar distinto a su propia sede. Pretendía en primer lugar acogerme a un ámbito de tanto prestigio y sabor clásico y por otra parte, simbolizar que nuestra fraternidad cultural mira a lo esencial, es decir, a cuanto nuestras dos instituciones significan en el panorama de la cultura andaluza y a cuanto de ellas se espera. Gracias, Sra. Presidenta, por acoger mi ruego.

No es la primera vez que el Ateneo viene a Écija. En Relieves... sin relieve, uno de los libros principales de ese ateneísta señero que fue José María Izquierdo, a quien tenemos por una especie de cofundador espiritual de nuestra Casa, da cuenta de una visita del Ateneo a Écija allá por el año 1916 y de las palabras que él mismo pronunció, como preámbulo a la conferencia que a continuación impartió. Permitidme que os lea aquellas breves palabras, que expresaban un anhelo de paz que hoy también es el principal deseo de todos nosotros. Afirmaba, ya lo veréis, que las disidencias no deberían convertirse en batallas cruentas y desgraciadamente su preocupación se convirtió en realidad unos veinte años después. Que nuestra invocación a la paz no tenga en este caso tan infeliz epílogo es uno de los propósitos que perseguimos con el trabajo por incrementar la cultura y la unión espiritual entre todos.

Decía así Izquierdo:

En estos momentos en que los futuros padres de la Patria, los que aspiran a ser representantes del Estado en Cortes, portavoces de la nación en el Parlamento, se dirigen a la conciencia cívica, a la voluntad ciudadana en demanda de los sufragios que han de otorgarle una diputación, que debería ser postulada y recibida como una sagrada investidura; en estos momentos parece cosa de juglería que un triste peregrino del ensueño venga a dar una conferencia en el Ateneo de esta ciudad, que ha demostrado que en estas tierras de Andalucía, ha sido una bella realidad aquella utopía de la Ciudad del Sol, que ideara Campanella. Y digo que esto es cosa de juglería, porque si en otros tiempos los juglares subían a los castillos para entretener el ocio de los señores, también iban por los campamentos para divertir el descanso de los soldados: y en estos momentos toda España, por virtud de la lucha política, se halla convertida en un gran palenque, y quiera Dios que no se torne en un cruento campo de batalla. Tal vez esta comparación resulte pueril si miramos a Europa. Pero esta aislada Península, es decir, esta península sin istmo espiritual, que es España, es para muchos españoles, lo que es para el niño el jardín donde se juega: todo el mundo y el único universo posible. Si mi palabra fuera de paz, yo hablaría de buen grado. Pero mi palabra, si no es voz del que clama en el desierto, es voz del que divaga por la selva. Yo os prometo hablaros en otra ocasión. Si es posible, vendré cuando celebréis ese ensueño del bosque futuro que es la fiesta del árbol. Mas para no faltar a la cortesía os pido benevolencia para leeros algo que, aunque impreso y publicado, se puede reputar como inédito.

El Ateneo siente un orgullo especial por la celebración de este acto de confraternización. Sabemos bien qué significa esta academia y a qué árbol nos acogemos. Si algo somos también, por el esfuerzo y el trabajo de tantos ateneístas señeros, también nos resulta grato aportar nuestro grano de arena para el enriquecimiento cultural y el prestigio de esta Academia.

El académico y ateneísta don Gerardo Pérez Calero nos hablará de nuestras vinculaciones pasadas y nosotros escribiremos el futuro para que en su día se hable de las vinculaciones que creamos y crearemos.

Gracias Sra. Presidenta. Me consta la fecunda labor que viene realizando en esta Real Academia y la excelencia de sus saberes y realizaciones. Gracias por habernos acogido tan generosamente y tenga a bien trasladar a los Sres. académicos nuestro deseo de que pronto nos podamos ver en Sevilla para reiterar nuestra hermandad y concretar nuevos proyectos. Gracias a todos.

Sevilla, abril de 2007



 
 
 
 
 

 

 

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