SALES Y FERRÉ MANUEL (ULLDECONA
1843. VINARÓS 1910)
SALES Y FERRÉ MANUEL (ULLDECONA 1843. VINARÓS 1910)
Los tramos de Historia de la España Liberal fueron de corta
duración, precedidos por un continuado reaccionarismo y vindicación...
¿qué otra conducta fue la mantenida por Fernando VII,
el "Deseado", fusilando en las playas malagueñas
a Torrijos y sus seguidores, venidos del reducto gibraltareño
con el ansia de ver ondear la bandera de la Libertad? ¿O
Marianita Pineda, que derramó su joven e inocente sangre
en el cadalso de una plaza de Granada?
En el último tercio del siglo XIX, un pensador, Julián
Sanz del Río (1814-1869) (depuesto de su cátedra en
1867 y vuelto a ella en 1868), conoce en su periplo por París
y Heildelberg el "Ideario para la Humanidad", del filósofo
alemán Karl Cristian F. Krause, (1781-1832)... Con un lenguaje
en cierta manera confuso, va desgranando su teoría, que,
más certeramente, es una propuesta de conducta... Frente
a las tesis dialécticas de Carlos Marx, propone una solución
sincrética, de tolerancia y respeto a las creencias y, por
supuesto, al cristianismo, lo que, según su visión
idealista, ha de conducir, inexorable, a la paz. El sistema resulta,
pues, un "racionalismo armónico".
Panenteismo (es decir, todo "en" Dios) y no panteismo
(que equivale a todo "es" Dios), abandono de tesis metafísicas
y religiosas, impuestos, instrucción de la mujer y concepción
de la Humanidad toda como un organismo, como orgánica es
también su evolución... Federalismo/universalismo:
¿no nos trae a la memoria el pensamiento de Pi y Margall
y del Proyecto de Constitución de la efímera I República(1873)?
¿No se asemeja al contrato sinalagmático de Proudhon?...
De ahí, un salto "cualitativo" desde la Filosofía
de la Historia al progreso científico, a la observación
de los hechos, su reflexión y valoración de conclusiones,
por ello, sometidas a verificación. Krause es un sociólogo
"avant la letre". Un espacio está reservado a la
fe y otro a la razón. Decae lo metafísico-escolástico
y se levanta el altar de la razón. Por algo no fue leve el
impacto de la Ilustración que derrumbó el edificio
jurídico-político del "Ancien Régimen"
absolutista, para sustituirlo por el Nuevo, liberal, y, no obstante,
cerrado sobre sí mismo, que considera a quien de él
se desvía un ser necesitado de "resocialización",
de recuperación. No otra es la concepción de la pena
que lanza el jurista, también krausista, Röder... y
que ha de inspirar el pensamiento de nuestra Concepción Arenal,
recluida en los riscos de Cantabria, y, sin embargo, abierta al
mundo que ya había empezado a alborear...
Kraus, indirectamente a través de Sanz del Río, creará
Escuela en nuestro país: Francisco de Castro, Giner de los
Ríos, Salmerón, Francisco de los Ríos, Carlos
Cañal, Lasso de la Vega, Silvela, Leopoldo Alas, Adolfo Posada,
Dorado Montero, Rafael Altamira, Manuel B. Cossío y otros
más próximos, José Castillejo, Antón
Oneca, los hermanos Machado: Finalmente Ortega y Gasset, García
Morente, Azaña, Marañón...
Entre aquéllos, Sales y Ferré. Con ese bagaje krausista
(que, más tarde, será crítico y positivista)
arriba a Sevilla (1874), ciudad en la que se integra en sus círculos
intelectuales. Asiste a famosas y minoritarias tertulias, en 1879
es vicepresidente del "Ateneo Hispalense" y el 6 de mayo
de 1887 preside e inaugura el "Ateneo y Sociedad de Excursiones
de Sevilla"(en cuya directiva figuran Francisco Pugés,
Alejandro Guichot, González Ruiz, Sánchez Dalp, Cano
y Cueto, Antonio María de Ariza),que, en honor a su nombre
y propósito, extiende el saber desde la observación
directa de la naturaleza: Ecija, el mirador del Aljarafe... ciencia,
en suma; positivismo y no mera especulación teorética.
El "Ateneo" se instala en sucesivas sedes: calle de Alvareda,
Santa María de Gracia, Sierpes...
Sales y Ferré busca la Verdad ("¿qué verdad?"
inquiere tiempo después Antonio Machado, en una honda meditación.
Creer y tener certidumbre eran, hace años para el profesor
Laín Entralgo, dos extremos del recorrido vital), Verdad
científica, educadora, como guía y pauta de comportamiento,
es decir, de coherencia, fue la propuesta de Sales y Ferré.
Por lo mismo el Ateneo, como su divisa proclama, da luz, cual permanente
luminaria... Espíritu krausista animó a la Institución
Libre de Enseñanza (ILE), silenciada durante la Dictadura
y con sede actual en el madrileño Paseo del General Martínez
Campos, y a ella se adhiere Sales y Ferré; es decir, a su
Boletín, que corresponde ponderando el quehacer del Ateneo
de Sevilla que resultó fructífero y expansivo: clases
de dibujo, exposiciones, música, idiomas... Educación,
por ello, integral, base y estado del hombre armónico. Sales
y Ferré, en ese transcurso, irá adecuando sus propios
criterios, que, como se sabe, concluyen en un positivismo crítico,
coincidente con el saber jurídico. Individualismo que se
alza hacia lo colectivo y no, contrariamente, tesis generales que
ahormen a cada ser... Ni socialismo coercitivo ni individualismo
egoísta e insolidario.
En 1899 Sales y Ferré toma posesión de la primera
Cátedra de Sociología en España; concretamente,
en la Universidad madrileña, que, en el último tercio
del siglo había visto gravemente herida la libertad de Cátedra,
provocando la separación de famosos profesores y la solidaridad
de otros...
Sales y Ferré se sumerge en el buceo de la Historia del Hombre
desde su origen tribal-salvaje hasta los periodos de desarrollo
científico. Pasan las hojas del tiempo y la conformación
evolutiva de la organización político-social de la
Humanidad, es sin duda, ascendente, aunque no a la manera selectiva
spenceriana. Poligamia, hetairismo, vínculos de sangre, la
gens y la matría, el posterior predominio del hombre; la
ciudad "timocrática" (con el consiguiente desarrollo
del comercio). Imperio, feudalismo, clases enfrentadas, avances
y retraimientos, derrumbamiento de los monarquías "totales",
absolutistas, sociedad liberal, influjo del medio (físico
e ideológico, anticuerpos necesarios) y un período
esencial: el de Carlos III, venido rey de Nápoles y proclamado
de España e Indias, renovador, pacífico, honesto,
rodeado de "novadores" (Conde de Aranda, Campomanes, Jovellamos,
Flores Estrada...). España cambia: Reales Sociedades Económicas
(en la sevillana figuran nombres ilustrados de ayer y de anteayer:
Olavide, Jovellanos, Conde del Aguila, y, por supuesto, Sales y
Ferré).
Casó el eminente sociólogo con una joven de Astorga,
que le sobrevivirá largos años. La actividad de Sales
y Ferré es prolífica: conferencias, traducciones del
alemán, francés e inglés, se ocupa de la llamada
"cuestión social", tema esencial en un país
que vivía un liberalismo meramente aparencial cruzado por
el caciquismo (Costa tenía razón, excepto en su llamada
al "cirujano de hierro") y el abismo entre una minoría
agrarista-terrateniente y rentista y la masa ingente de campesinos-braceros,
analfabetismo y desesperanza. Aun estaban en la memoria terribles
procesos y condenas, los levantamientos del campesinado andaluz,
tan exactamente analizados por Díaz del Moral, notario que
fue de Bujalance, y que uno de sus hijos, Juan, refería con
palabras llenas de admiración las excursiones de ambos, a
caballo, por los pueblos de la serranía cordobesa, en búsqueda
de datos con los que el fedatario anotaba aquella lacerante realidad.
Vida, la de Sales y Ferré, que, apartada de "su"
Sevilla, le traería el consuelo intelectual de escribir un
magno tratado de "Sociología General".
Hay trabajos eminentes y sobre nuestro personaje:
"El nacimiento de la Sociología en España: Manuel
Sales y Ferré", de Núñez Encabo (1999),
"La introducción de la Sociología en España",
de Rafael Jerez Mir (1980), que unidos a los ya clásicos
de Elias Díaz, sobre el Krausismo español, Azcárate
(biografía de Sanz del Río), Juan López Álvarez
("La Institución Libre de Enseñanza"), Elena
M. De Jough-Rossel ("El krausismo y la generación de
1898"), Enrique M. Ureña y Pedro Álvarez Lázaro
("La actualidad del krausismo, en su contexto europeo"),
y la compilación sobre el trasfondo krausista en la democracia
argentina (Fundación Friedrich Ebert. Hugo Biagini) forman
legión para penetrar y entender el pensamiento filosófico
y moral de Krause, orillado de vericuetos formales y, no por ello,
menos apasionante por la recepción filosófico-social
y jurídica que tuvo en nuestro país y en el primer
Presidente de la docta casa hispalense. Y aún más,
el espíritu que, mochila al hombro, libro de notas (como
Borrow, Gautier, Irving y Caro Baroja, y tantos otros peregrinos
de la trashumancia antropológica y literaria) germinó
en el renacer en convivencia y paz, que, en definitiva, es el espíritu
andariego y científico que preside hoy el Ateneo de Sevilla,
en su extensa e imparable convocatoria a la sociedad.
MANUEL RICO LARA
Ateneista
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